Vicios

Una mirada que se mide en el vacío

una sed por la destrucción y la pena

Qué agobio mirarse las venas

y aún así no volver a pecar.


-Sara Matos-

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Carta Nº 19: Breve recordatorio

Estoy recuperando trozos de la Sara adolescente, esa de la que alguna vez te enamoraste, me hace falta su ímpetu, su capacidad de marcar límites, su histrionismo y su directriz, porque ¿adivina qué? Esa Sara también soy yo.


-Sara Matos-

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El Paisaje

Supuse que esa sería mi forma de decir adiós

mis montañas desfilaban con su verde característico

al fondo, una brisa de calor intenso enrojecía mis mejillas

nada de eso importaba

ni el último asiento que ocupaba.

 


-Sara Matos-

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La Mudanza

Mi hermano se encontraba en plena mudanza cuando fuimos a visitarlo, en una caja de su mundanza se mostraba escrito lo siguiente:

”Shit I should’ve thrown away ages ago but I didn’t have the time, now I have to move with it again”

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”Mierda que tuve que haber tirado años atrás pero no tenía tiempo, ahora tengo que mudarme con ellas otra vez”

Me pareció asombroso el hecho de que lo tuviese que apuntar de esa manera, mi hermano y yo siempre hemos tomado varias vías para hacer catarsis, una de ellas la hemos denominado ”the performance”,  que no es más que una interpretación nacida por el hecho de que toda nuestra vida estuvo documentada en cámara, y nos sentimos cómodos con las presentaciones del artista. Durante nuestro performance instalamos una especie de escenario mental en el cual, muy teatralmente dejamos representada nuestra vivencia, en este caso, una puesta en escena a través de la fotografía.

Mudarme ha sido una constante en mi vida, es un tema que toqué en la última sesión con mi Psicóloga, la cual me comentaba que, ¿cuántas cajas  (me atrevo a tomar el ejemplo de mi hermano) he llevado conmigo en ésta mudanza? mierda totalmente innecesaria que solo cumple la función de hacerte consciente de su peso, y por otro lado, ¿cuáles de mis cajas de herramientas no he abierto aún? ya que durante éste período de adaptación he optado por ignorarme y auxiliar al otro, tener miedo al otro por mostrarse como es, por una distancia autoimpuesta que solo enmarca una distancia conmigo misma y con mi propia vulnerabilidad.

Solo sé, que una de esas cajas de herramientas ya fue abierta, y es la caja que me hace-ser, la de la creatividad, la del artista, que se sienta a elaborar sus memorias, la que me guía hacia una estructura, estructura que yo llamo ”escritorio”, por todo lo que representa en mí, por ser un espacio en el que aprendí a ser libre, un espacio en el cual aprendí a ser Psicóloga y un espacio en el que soy yo misma.


-Saraverdades

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Brujas

Existe una parte de mí que es extremamente intuitiva, y dejar ser esa parte me angustia porque me acerca a lo ”cuántico”, sin embargo, cuando me permito vivirla me muestra toda la interconexión de las cosas y no sólo eso, sino que, al estar mi mente conectada con todas las cosas, dejándola sentir a través de todo mi cuerpo, es cuando ocurre la magia.

Hay una Sara bruja que habita dentro de mí, muy fuerte, muy consciente, las veces que la he dejado salir libre, tomé las mejores decisiones, las veces que la he dejado salir libre, me enseñó símbolos que una vez desvelados la energía comenzó a fluir. Ahora ella danza por allí, libre, como ha debido estar y su magia se hace presente en mí de las formas más simples, todo lo que anhela mi alma se me muestra en la realidad, todo lo que anhela mi alma mi bruja me lo concede, y ya sin ataduras me permito vivirla.


 

-Sara Matos-

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Microhistorias: La enfermedad

No sé en qué momento mi baño comenzó a parecerse al pabellón de un hospital, el lavamanos comenzaba a llenarse de objetos médicos, las paredes claramente empezaban a adquirir un olor clínico característico. No sé en qué momento mi piel palideció, ni cuánto tiempo pasó desde aquella danza en libertad. ”Todo puede faltar, excepto la salud” me decía en el momento que se resistía una lágrima. Las pastillas ahora son mi desayuno y por primera vez, siento la pesadez del aislamiento.


-Sara Matos-

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Si no te encuentras en mis letras es porque no has buscado bien

-Sara Matos-

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Despedida

Mientras te veía herida luchando siempre por querer comprenderme, yo solo sabía 2 cosas con certeza; que estabas herida y que mi existencia me dolía. Tratar de traerte a mi situación y que la vivas conmigo sería injusto, si ni yo mismo la comprendo.

No sé qué clase de persona soy cuando no estoy contigo, tampoco sé si estoy amándote correctamente, hacerte pasar por esto es un desatino.

Yo solo sabía 2 cosas; estabas herida y mi existencia me dolía.


-Sara Matos-

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Bitácora de Saragrafías: El viaje

Estoy cansada si quiera para escribir mis memorias, volver a Venezuela fue como volver a ponerme la camisa de fuerza que me mantiene a raya, sin embargo, estoy lo suficientemente despierta para contener las ideas, filtrarlas y dejar constancia en mi blog… espera ¿qué? ¿te fuiste?

Sí señores, una ausencia merecida hacia un reencuentro familiar que nos debíamos, puede el tiempo hacer estragos y consumir nuestra existencia, esta una de las tantas reflexiones sobre el viaje, que compartiré a continuación.

Mi hermano vive en México, país con el que tengo historia, así que volver a él, fue volver a la calidez de un hogar en el que pertenezco y soy correspondida, por el otro lado, “volver a la hermandad” como lo dije hace unos días, es volver al sentido que tiene un vínculo, un igual y un núcleo compartido, esto suena rimbombante, así que aclararé el significado. Básicamente no había visto a mi hermano en 6 años, he perdido la sabiduría que da la convivencia y lo que realmente significa tener un igual, Venezuela te mantiene en una opresión tal que solo se ha concentrado en marcar la desigualdad, manteniendo una competencia absurda por sobrevivir, las noches más oscuras de este año me han servido para ilustrar que lejos de contribuir como “comunidad” ante crisis humanitarias, solo se espera dañar al otro, lo que conlleva a que permanezcas en una postura defensiva y desconfiada de todo el que te rodea.

La fraternidad había sido desplazada, el no sentido de pertenencia hacia mi núcleo, el despropósito de crear vínculos, era algo que había normalizado, la sensación de formar parte y de entender que otro está para tenderte la mano parecía algo lejano, en desuso y olvidado. Que te reciban con muestras de aprecio desinteresadas, que puede ser lo más normal del mundo, para una persona como yo, que viene de un ambiente totalmente adverso, es una acción que conmueve hasta la médula, pues me doy cuenta que la indefensión aprendida está, y que me he acostumbrado al maltrato y a la sola supervivencia. Sí que es cierta la frase que dice que “hasta para ser libre hay que acostumbrarse” estar en aislamiento del progreso hace que por momentos olvides soñar en grande y que eres merecedora de tus éxitos, pues el tiempo parece ser un carcelario que te recuerda que la esperanza no existe, envejeces y comienzas a dejar de luchar.

México como siempre ha sido un país al cual volver, adoro su cultura, su gente, sus paisajes, me siento en casa, me siento querida, me recordó las cosas por las que lucho, en las que creo, mi ruta siguiente y lo que me falta para alcanzar mi próxima meta. Vengo con la energía renovada, con el candor del reencuentro, con ganas de seguir y convertir al tiempo en mi aliado ¡Volvemos!

La senectud de mis padres

El viaje me hizo entender que mis padres transitan ahora el pabellón que conduce a la vejez, ser consciente de este hecho ha sido un choque, porque estoy acostumbrada a ver a mis padres ser proactivos, así que era de esperarse que el paso del tiempo reajustara la forma en la que se enfrentan al mundo. Muchas de las decisiones como líder de grupo le correspondían a mi padre, ver ahora que su capacidad física ha disminuido conlleva a que sus tareas sean delegadas a sus hijos. Viajar con ellos me confrontó con su realidad y la realidad es que ya no pueden hacer las mismas cosas del modo al que yo estaba acostumbrada, cuando entiendes eso, logras aumentar tu empatía y calmar tu mente, pues la paciencia es algo que debe imperar, como le decía a una amiga, “yo también voy a pasar por eso y lo único que no quiero es que me traten mal”.

Así que debido a esto, el itinerario del viaje cambió, se disminuyeron las caminatas, y en vez de ser aventureros (que nunca lo hemos sido) descansamos del mundo hostil del que proveníamos. Supongo que para mi hermano también fue un impacto, ya que ha perdido como he dicho, la sabiduría de la convivencia y el concepto de padres que se hallaba en su mente pertenecía a la imagen de unos padres rozagantes de vitalidad, ahora que conocemos la realidad de nuestra familia, espero que la próxima reunión no sea dentro de otros 6 años más, el tiempo corroe, el tiempo no perdona y es nuestra única constante.

La tercera cosa que odio: El venezolano que “queda”

Estar en 2 aviones compartiendo con 100 venezolanos ha sido el caldo de cultivo si se quiere, de mis apuntes antropológicos, el venezolano que queda, es aquel que ha sido despojado de toda cívica, perteneciente de un lugar sin dueño ni leyes, cree poder imponérsele a los demás con su desestructura, pues no respeta el lugar que ocupa el otro, no pasa desapercibido, siempre hará alarde, querrá ser visto, tiene un rancho en la cabeza. Lo odio, me avergüenza si quiera decir que soy venezolana, porque nuestra sociedad se ha descompuesto a tal punto de ser animales heridos, nos hemos convertimos en cáncer, en el chamo incómodo de ver, en los que nadie quiere tener que lidiar, el venezolano que queda es aquel incapaz de adaptarse, chovinista y jodedor, por ellos, pagamos todos, las miradas de desprecio y hasta un punto de control migratorio se convierte en tu peor pesadilla solo porque tu pasaporte dice “Venezuela”.

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En resumen, esta ha sido mi experiencia y reflexiones con respecto a este viaje, ya saben que me gusta dejar constancia por escrito de mis vivencias, porque yo que solía bromear con mi déficit de memoria a largo plazo, parece ahora una realidad al darme cuenta que el gen del Alzheimer corre por mis venas, así que más me vale ejercitar mi cerebro con mis vivencias.

Estoy de vuelta y no dejaré de escribir.

Sígueme en mis redes sociales @saragrafias ❤ en Instagram comparto historias varias, así que desde allí no notarán mi ausencia. Gracias por leer.

-Saraverdades.

Que los dioses tengan clemencia

Si así me veo de enamorado

que me perdone el jurado

ya sé que hay pocos espectadores

que se quedan a admirar el espectáculo

de un desastre anunciado.

 

Si así me veo de enamorado

que me perdone el espejo

nunca vi semejante nivel de torpeza

ni en mis peores momentos.

 

Fui capaz de salir de escena

y verme la obra completa

si así me veo de enamorado

que los dioses tengan clemencia.

 


-Sara Matos-

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