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  • Hoy comencé la @saragrafiastón

    No es secreto para nadie que estoy en una posición vulnerable, reconociendo mis recursos para sacar de ellos vitalidad. No he dejado de crear arte porque conozco su capacidad para sanar, su capacidad para invitarnos a la reflexión y para acercarnos a la verdad de nuestra alma.

    Soy Psicóloga y también artista, mezclar los dos mundos me ha hecho ser capaz de encontrar en la expresión artística un valor curador. Es por esto que reconociendo los beneficios, quiero crear una plataforma en la que pueda seguir creando arte y a la vez, ser una plataforma que concientice a las personas acerca de la importancia de la salud mental y cómo el arte puede ayudar en eso.

    Si te interesa mi proyecto y quieres ayudarme, aquí te dejo el link de donaciones 🙂 cualquier ayuda es recibida. Estaré compartiendo mi arte + las reflexiones, en esta plataforma y a través de twitter y de mi página de instagram: @saragrafias.

    https://www.paypal.com/donate/?hosted_button_id=B3CTZT69SYX2U

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  • Última carta dedicada a mi musa

    Me diste esperanza cuando todo mi mundo se llenó de penumbra, y por eso, te estaré eternamente agradecida.

    Fuiste el acento en cada una de mis prosas, y por eso, te estaré eternamente agradecida.

    Creíste, confiaste y me elevaste de una manera en la que apostaste por mí, y por eso, te estaré eternamente agradecida.

    Me salvaste en más de una ocasión, incluso ahora, aunque pueda ser paradójico, y por eso, te estaré eternamente agradecida.

    Ahora no me queda más que agradecerte, y despedirme del rastro de historia que compartimos. Mis musas son honestas, y lo honesto es real, lo que permanece en mí de ti está todo borroso y distorsionado, tus acciones lo han creado, y ya no tengo más tinta que ofrecerte, porque ya no estás.

    Esta es mi última carta, no quiero regalarte otra cosa más que mi compasión y perdón.

    Es lo único que me queda por darte, recíbelo a tus anchas.

    No me queda otra cosa que seguir confiando.

    Ha sido un placer,

    Me equivocaría mil veces, y todas mis vidas serían para ti.

    A este ángel caído no le queda más que caminar entre mortales, me han despedido porque no supe cuidarte.

    Pero siempre me queda mi arte, siempre me queda amarte.

    Supe elegirte incluso ahora,

    Supe elegirme incluso ahora,

    Esta es la última carta, porque ya acepté que no serás más musa.

    Eres ahora mortal.

    Lo divino se ha ido.

    Esta es la última carta, porque ya te escribí todas, y cuento con los dedos las que fueron correspondidas.

    Nuevamente, si algún día me pierdo, te pierdo, nos perdemos

    Búscate en mis letras, porque en todas estás tú.

    Encontrarás tus respuestas,

    Encontrarás más perdones obsequiados,

    Encontrarás de nuevo mi risa y sonrisa,

    Me encontrarás enamorada

    Te encontrarás.

    La historia se termina con este punto final.

    -Sara Matos-

  • Diciembre: Aniversario de mi blog

    Hoy es es aniversario de mi blog.

    Agradezco a la Sara del pasado por atreverse a ser vulnerable, por aprender de sus errores pasados y convertir toda su experiencia de vida en arte. No sé que hubiese sido de mí sin esta parte.

    Hoy también invoco a las Saras de mi pasado, la de fin de año del 2017 y la del 2018, porque definitivamente, son Saras que tienen el don de la manifestación, que tienen el don de la sanación y es lo que deseo para esta nueva etapa de mi vida, si no fuese por esas Saras, creo que ahora mismo estaría muy, muy mal.

    Trato de compartir la parte de mí que es vital, inclusive en los momentos tan tristes que he podido compartir, siempre hay un elemento vital que saco a la luz, todo lo que comparto es justo para encontrar la diferencia.

    Gracias al amor que siempre he creado en mí y en otros, me despido de este año con mucho agradecimiento, agradecida por haber cultivado logros sin parar, agradecida por las personas que me acompañaron, por las que conocí, por las que ya no están, agradezco cada elemento que me hizo ser, agradezco mi valentía y entereza, agradezco a este 2022 por haber sido generoso conmigo y darme un empujón hacia la vida.

    Suelto todo lo que ya no me compone ni me da valor, lo que ya no me nutre, y extiendo los brazos a seguir recibiendo la abundancia y el amor que tanto me he dedicado a cultivar.

    Suelto, dejo ir.

    Te dejo junto a mi 2022.

    Adiós.

    -Sara Matos.

  • La Kalimba

    A veces tengo flashbacks, en donde yo pensé que no era una persona detallista, hasta que recuerdo momentos como la Kalimba, y me reconozco una persona llena de amor.

    Haberte regalado la kalimba fue mi mensaje simbólico, de regalarte una nana, un sonido que te arrulle, como sé que suele hacerlo escuchar los endings de cierta serie de anime.

    Haberte regalado la kalimba fue mi manera de decirte que puedes encontrar un sonido que te reconecte con la tranquilidad (Así también en tu experiencia de vida) realmente lo que quise hacer, fue regalarte paz. No sabía qué otra cosa regalarte dentro de mis posibilidades, pero encontré la kalimba como símbolo, como unión con algo tan sagrado como lo es la música.

    Nunca lo dije abiertamente, pero esas fueron mis intenciones.

    Como estaba tan ocupada, dediqué todos mis espacios libres a hacer presencia en tu cumpleaños, a entregarte un regalo por receso, si eso no era amor, entonces no sé qué era.

    Hago un repaso, porque es necesario, porque a veces me pierdo por creerme egoísta pero cuando veo éstos momentos recuerdo que no, y me sostienen.

    -Sara Matos-

  • Chequeo de Realidad

    Es absurdo, no es como que todo el día me invadiera este semblante, pero cuando tengo las ganas de dejar testigo de mi experiencia es como que si me desbordara, y por un momento dejara salir toda la mierda, en otro espacio que no es terapia. Desde el momento en el que pisé mi adultez, me he hecho cargo de todo lo que digo, incluso en éstos momentos, aunque pueda parecer un disparate o aunque pueda ser algo sin ningún tipo de sentido, para mí es mi registro a futuro, es mi sostén, y el recordatorio de mi vivencia.

    Dicho esto, cuando hago un repaso de mi historia, de mi relación, es como que ciertas cosas estuviesen veladas, adornadas por una fantasía, porque no puedo identificar ahora, qué fue real y qué fue una mentira. En terapia con mis pacientes, siempre llegamos a hacer chequeo de realidad, porque lo que está ocurriendo internamente en sus pensamientos, no necesariamente, es la realidad, lo que en verdad pasa. ¿Sabes qué fue real? Mis sentimientos y pensamientos, eso no hay forma de confundirlos, por eso me aferro a ellos, porque definitivamente, eran mi realidad.

    Hay momentos de mi historia que han sido muy felices, que en realidad me vi feliz, pero luego recuerdo otros como que mi gata recibía más afecto y caricias que yo, y en realidad no tenía que esforzarse, o como que yo llegaba a pedir permiso para poder dar un abrazo, por el solo miedo al rechazo y es como me desconozco, me desconocí en muchos aspectos, como que lloraba muchísimo y nadie me contenía, solo estaba yo. La última vez que me dejé ver vulnerable y tuve un ataque de pánico, la otra persona ni me pudo contener, porque se quedó dormida, y yo de verdad, solo salí corriendo a pasear al perro, porque todo el tiempo estuve sosteniendo algo que era incapaz de sostenerme a mí. Quiero decir, quizás me enfoqué siempre en ver todo lo bonito, que dejé de ver algo importante de la realidad que me rodeaba, y es que en realidad, una persona que honestamente le interesan tus sentimientos, no hace eso, no te hace sentir sola y abandonada. Y lo más doloroso, es que yo creí que eso estaba bien, porque lo entendía como parte de mi individualidad e independencia, yo lo hacía básicamente todo sola, hasta amarme.

    Suena extremadamente egoísta todo esto, y quizás la realidad completa no fue así, pero es que solo tengo mi versión de los hechos, yo no puedo construir absolutamente nada con base a asumir cosas, con base a lo que me falta, solo tengo el cómo todo aquello me hizo sentir, y eso es real para mí.

    ¿Sabes qué es jodido y absurdamente triste?

    Que algunas personas de mis redes de apoyo con las que ha habido cierto conflicto, se acerquen a preguntarme cómo me siento, cómo aquello me hace sentir, en una búsqueda de soluciones, y me es absurdo sentir todo eso ajeno, sabiendo que yo actúo de la misma manera con mis afectos, y recibir eso de vuelta, me hace sentir tan triste, porque es reconocer que yo no tuve eso de vuelta nunca en mi relación. Ni siquiera la oportunidad de expresarme, ni siquiera una posibilidad. Todo el tiempo hablaba de mis emociones, de cómo me hacían sentir ciertas cosas, incluso pedía tiempo para salir, para hacer algo juntos, para crear, pero nunca hubo real tiempo para mí, siempre eran más importantes otras personas de la virtualidad.

    Me hace sentir tan imbécil, haber escrito como dos folios de todos mis sentimientos, haberlos leído en viva voz, haber enviado un mensaje extenso solamente para que me dieran tiempo para hablar, y nada de eso importó. Yo no importé, y al ver este desenlace, me es suficiente para cuestionar todo el pedazo de historia.

    Como hasta las películas, creo que yo siempre me adaptaba a ver las películas, pero nunca se adaptaron a ver mis películas, ni siquiera el intento. Creo que por mucho tiempo «me basurearon». Y eso lo veo ahora, antes era imposible, porque estaba tan enamorada, perdidamente enamorada. Decir todo esto, incluso, es extenderme demasiado, porque es suficiente saberme engañada para cuestionar todo. El engaño había sido suficiente, para darte cuenta de la irresponsabilidad en todo sentido de quien fuera tu compañero.

    Es suficiente Sara.

    Ya has tenido suficiente mierda.

    Ya has sufrido demasiado.

    Ya has confiado demasiado.

    -Sara Matos-

  • Qué confusión

    Qué angustia sentirme como en un huracán.

    Los meses me han dado respuestas, pero lejos de componerme, me han destruido, y eso, paradójicamente, está bien.

    En esa confusión que yo creí ser felicidad, había mucha soledad, una abismal soledad, soledad de la cual me acostumbré.

    No dejaba de crear, no dejaba de ser un gran farol en medio de la oscuridad, no dejaba de ser ese ser, pero todo lo construí sola. Estoy ahora escarbando cada rincón en donde me vi feliz, pero estaba soledad, soledad estaba en la mayoría.

    Ahora que me quieran, parece extraño, ahora sentirme amada, parece un gesto irreconocible.

    Recuerdo haberme comido una hamburguesa, a principios de este verano, y verte la cara, que era una cara llena de cosas ocultas, llena de conocimiento del cual me mantenías aislada, tu mano se posó en mi cabeza, mientras yo inocentemente comía, me acariciaste la cabeza como que si yo fuese un perro, jamás olvidaré tu cara de lo que hasta ese momento era tristeza, yo solo sentía soledad.

    En cada reunión, sabiendo que me incomodaban, me dejabas sola, y yo como siempre me buscaba la vida, el hecho no era estar juntos por siempre, el hecho siempre fue el acompañamiento.

    Ahora que me pregunten que si me siento cómoda en ciertos lugares, me parece ajeno, y es la cosa más normal.

    En esa pequeña cápsula de verano, nadé en el mar, sola. Ir hacia ti me parecía tan lejano, tú ya estabas perfectamente acompañado, ni siquiera hacías el esfuerzo por acercarte a mí, como yo lo intentaba siempre.

    Ahora que quieran compartir momentos conmigo y me inviten a compartir la conversación, me parece tan ajeno, y es la cosa más normal.

    Celebrar tus logros era la cosa más normal para mi, intenté celebrarte hasta el primer respiro de cada mañana, entender que no me celebraste ni un solo logro, fue entender que siempre creé momentos de felicidad para mí, de nuevo, sola.

    Me llenabas de cosas, y de gestos, que solo terminaron por confundirme, no llegó el Río, no llegó el gran juego compartido, no llegué a compartir mi abundancia contigo, me llenabas de cosas, pero ¿el amor?

    Entre tanta confusión solo puedo agradecerte por haberme destruido, porque de esa forma entonces pude despertar de tu abandono.

    -Sara Matos

  • Mañana es Navidad

    Mañana es Navidad

    De repente me llega un recuerdo del sentimiento de recibir la brisa caraqueña en la cara, de estar tranquila, solamente existiendo en el sofá de mis abuelos. Sin presión, sin locura, evidentemente yo no me implicaba casi nunca, pero el solo hecho de poder estar allí existiendo, era suficiente.

    De repente me llega el recuerdo de la pérdida de mis abuelos para éstas fechas, y cómo mi familia se desintegró, pero mi pequeña familia, que son mis padres y hermano, decidimos comenzar nuestras tradiciones solos. Extraño la compañía de mis padres y hermano, de verdad que la paz y la tranquilidad es innegociable.

    De repente me llega el recuerdo de la pérdida de mi propio hogar, y de la familia que había creado, del olor de las hallacas sin hacer, porque este año rompí la tradición que yo misma creé en honor a mis abuelos y mis padres, y se me parte el corazón. Se me parte el corazón observar atrás y ver todas las personas que nos acompañaron, y que ya no estoy, saber que ya no pertenezco, saberme en dolor.

    Mañana es Navidad, y yo solo quiero dejar el testigo de mis vivencias, porque necesito recordarme a diario, necesito celebrarme a diario.

    Estas festividades han sido un evento para cuestionar lo hasta ahora experimentado. Quiero decir, hay una exigencia atroz por cómo vivirla, cómo debería ser, y ya no más, estoy validando mi posición, la humildad que la Navidad representa, y sobre todo mi realidad.

    Yo siempre he sido una mujer muy sabia, yo he preparado mis rituales justo en éstas fechas, porque no sé que tienen pero algo siempre muere en mí, y algo lastiman en mí. A pesar de que escriba con ánimos de lamento, de ira, y de dolor, por otro lado yo siempre he creado vida, y siempre me ha salvado el amor, que es lo mismo que intento nutrir ahora.

    Dejo ir todo lo que una vez fue, porque estoy construyendo desde lo que es, lo que sí me da valor, y lo que me compone a través del amor.

    -Sara Matos-

  • Me hiciste daño

    Al final del día, sí que eras una bomba de tiempo, y yo un ser brillante que permanecía a tu lado guardado en una cajita de cristal. La bomba de tiempo decidió que era buen momento destruir todo a su paso, y en un intento desesperado por proteger y salvar lo único amado, rescató la lucecita en el cristal y la lanzó muy lejos. El cristal se rompió y la luz se fragmentó.

    Es la forma que tengo de hacer metáfora lo sucedido. Hemos declarado al universo nuestro amor eterno, pero ahora todo me falla. Tu decisión final ha roto todo lo que brillaba intensamente, ha roto mi confianza, ha resquebrajado mi admiración, ha puesto en duda absolutamente todo lo que creamos, y eso es desolador, porque me hace sentir sola, me hace sentir que siempre estuve sola.

    Sigue siendo horrible, siento una distorsión tremenda, porque tu salida solo me ha enseñado lo cruel que puedes ser. Quiero decir, la comprensión que tengo de tu ser, no justifica lo que decidiste hacer. Si tenías la capacidad de destruirme en 1 día, si tenías la capacidad de guardarte información y engañarme, si tenías la capacidad de crear historias alejadas de mí, también tenías la capacidad de hablarlo conmigo, pero decidiste siempre lo contrario. Una elección injusta, unilateral.

    Me hiciste daño, un daño irreparable. Para mí es más lógico pensar en tu incapacidad de amar, y en el desencanto. Me da mucha más paz pensar en el rechazo y en el abandono, que en una posibilidad de que en realidad me amaste. Ya no confío en nada de lo que venga de ti, carga con el peso de las consecuencias.

    -Sara Matos

  • Es horrible

    Definitivamente es horrible sentir un dolor en el pecho que no se va. Es horrible tener que experimentar la sensación de desconsuelo preguntándote constantemente ¿cuándo volveré a experimentar la felicidad?.

    Es horrible sentirse sola, es horrible sentir que en el intento desesperado por salir adelante, te pierdes cada vez más, o consigues aún más dolor.

    Yo siempre he sido una persona alegre y ahora mismo me desconozco, todos los días lloro, todos los días los paso con un ánimo triste, la depresión es una compañera con la que a veces no puedo ni conversar y me agoto.

    Intento dejar constancia en el único sitio que me ha permitido darle voz a lo que callo, un sitio que también me permite tener un lugar.

    No dejo de pensar en el «cuidarte, cuidarme» y me hace sentir miserable, me hace sentir que esa persona en su distorsión, trató de protegerme de algo mucho peor, trató de amarme lo mejor que pudo, y trató de alejarme de un sufrimiento aún mayor, por ese mismo amor. Sé que hizo lo que pudo, pero tampoco le justifico por el dolor que me causó y el trauma con el que ahora lidio, todo esto me hace sentir subestimada, reemplazable, usable, me hace sentir inexistente, absurda, menuda. Mis sentimientos no importaron, nunca hubo compasión conmigo. Mis sentimientos son reales, y lo que siento es válido, porque es lo que experimenté y actualmente experimento.

    Estoy muy triste, porque todas mis acciones surgen desde el amor, la compasión y la empatía, miro atrás todo lo recorrido, y me contenta mucho haber tomado todas mis elecciones con amor y compasión. Pude haber elegido la venganza, el odio, el castigo, pude haber elegido explotar, pero seguí eligiendo dar lo mejor de mí, y eso es algo por lo cual sentirme profundamente orgullosa.

    Es horrible queridos lectores, es horrible tener que leerme en este estado de inestabilidad y de ruina. Es horrible verme sufrir, pero por ahora es lo que estoy permitiendo, tengo que sentir, tengo que sentir cómo se me va el último trozo de historia compartida, como se aleja lo vivido, y como ya no existimos, necesito sentir todas las pérdidas, necesito soltar todo, porque yo si me amo, yo nunca me voy a abandonar, habrán momentos de flaqueo, pero jamás voy a hacer conmigo, lo que otros me hicieron.

    Jamás me voy a herir, jamás me voy a dejar de lado, jamás me voy a engañar, ni traicionar, jamás voy a evitarme, jamás me contaré ni una sola mentira.

    Siempre buscaré ayuda, cualquier tipo, la profesional y la fraternal. Siempre buscaré la forma de honrar lo vivido, siempre actuaré desde el amor.

    -Sara Matos.

  • ¿Qué pasó? Parte II

    Es definitivamente horrible llorar casi todos los días, desde hace más de 5 meses. Atar y tejerme un suéter para cubrirme del frío con todas las verdades a medias que he ido recopilando a lo largo del tiempo. Del hilo rojo con el que nos hicimos una manta enorme, ya no me queda.

    Estoy repasando mis memorias, recogiendo algo de sentido, recordando todos los momentos felices, todos mis instantes felices, toda tu ternura, la sensibilidad, y juro a día de hoy, que no entiendo, realmente quiero entender. Pero sé que solamente me basta el hecho de ser yo la responsable de ese entendimiento, y ser yo, la que pueda responder el qué pasó.

    Sufro muchísimo, entre la decepción, la ruina, el abandono, el sentirme ultrajada. Hoy lo veo nublado, pero he sido valiente. Hasta ahora no había dimensionado eso, he sido siempre valiente para hablar de verdades, he sido valiente para salir al encuentro con las verdades, he sido valiente para asumir las verdades, y he sido valiente por lograr todo lo que he logrado hasta ahora. Todo eso, lo he hecho sola.

    Mi corazón roto se parte cada vez más, cada mes que pasa es un nuevo dolor, y definitivamente cada dolor es distinto, hay daños que son irreparables, y este daño es uno de ellos. No siento que nada de esto pueda repararse, sé que voy a estar mejor, voy a sanar, pero este daño no se repara, ni habrá perdón por ello.

    Yo no lo sabía, yo no había tampoco dimensionado el hecho de que soy un gran ser humano, que vamos, todos en el fondo somos «cacas», pero atreverme si quiera a decir que soy una gran persona, no lo había considerado, hasta ahora. Eres una gran persona Sara, ¿sabes lo que has hecho? dar amor, eso es lo mejor que sabes hacer, creas y das amor, y ya te diste cuenta que eso sólo se multiplica, has recogido siempre todo lo que siembras, y tú amas bonito, era un hecho que lo que ibas a recoger fuese amor.

    En el fondo del momento, mientras estoy tejiendo, solo quiero abrazarte y arroparte, yo sé que es estúpido, sabiendo todo el daño, pero incluso a esos sentimientos, les estoy dando forma y validándolos.

    Me duele muchísimo el hecho de que mi familia ya no existe, yo sé que la familia se elige, y la familia empieza por ti, pero si había una persona en el mundo con la cual yo sentía que era mi familia, eras tú, leo esto y me siento sumamente estúpida, siento que todo lo que viví fue algo que me inventé, pero yo solo amé, yo solo nutrí lo bonito. Yo no tengo consuelo, nada me consuela, y también tengo que aprender a vivir con lo perdido, con eso, con el desconsuelo y desazón.

    Es que no sé qué pasó, estoy muy sola, yo sé que hoy no tengo el deber de armar todo el puzzle, pero solo me queda fortalecerme. Te amo tanto, te he amado desde tiempos remotos, y aunque quiera, no lo puedo borrar de mi ser, aunque quisiera decir: «ya no quiero amarte más», es una gran mentira, y yo no trago las mentiras, también asumir que te amo ha sido jodidamente jodido, porque al final del día es darte cuenta que la raíz es el amor, puro y honesto, y esa es una realidad. Dónde quiera que estés yo siempre estaré enviándote amor.

  • La mentira sostenida parte II

    La mentira sostenida parte II
    Vaya,
    Definitivamente yo no era la que estaba haciendo el ridículo, 
    Absolutamente todas tus verdades, 
    Ya son debatibles. 
    
    De todas las posibilidades 
    De todas las formas, 
    Jamás esperé la traición de tu parte. 
    
    Confío en mí, confío en mi amor, 
    Por eso confiaba en ti, 
    Decidiste lo peor
    Y me extraña 
    Yo que te admiraba 
    Nunca te consideré bajo ser.
    
    De todas las posibilidades 
    De todas las formas, 
    Decidiste ser un cobarde. 
    
    Eres un sin rostro más, 
    Solo eres un intento de...
    Yo que te adoraba, 
    Me duele lo poco que te importaba. 
    
    Ya está hecho, 
    No tienes derecho, 
    Todo lo que me criticabas
    Acabaste por serlo. 
    
    Tengo tanto amor, 
    Tenía tanto amor para ti, 
    Pero ese amor ahora es arte, 
    Entonces imagínate lo mucho que te amaba
    Estoy creando a cada instante 
    Dando vida a aquello que olía a muerto,
    Solo por honrarme. 
    
    -Sara Matos-