Los dos huecos en el suéter

Me puse mi disfraz, me percaté justo al salir de casa que mi suéter tenía 2 minúsculos huecos, lo suficientemente marcados como para sentirme la persona más miserable. Supongo que era un recordatorio de mi decadencia actual. Sin que esto pudiese amargarme la mañana (porque ya iba justa de tiempo) salí a tu encuentro, eras aquel juez que impresionar, sin embargo… tu disfraz también falló, porque noté los restos de esmalte viejo aun en tus uñas, en tus ojos se veían unos 40 y tantos y parecía que hoy ya tenías suficientes problemas como para toparte con una persona con más que huecos en su vestir.

Luego de aquella interpretación, regresé a casa, y volví a reiterar que cada experiencia es valiosa, y es que en las situaciones en las que más vulnerable me siento, en los momentos en los que más expuesta me encuentro, en los momentos en los que más sola, más inválida soy, recuerdo que también existe un otro, que puede sentirse como yo, y ante eso, no hay disfraz que logre disimularlo, porque si observas muy de cerca, podrás ver los finos hilos que atan nuestras máscaras, así que por eso, y en honor a mi hartazgo, decidí honrar mis 2 huecos en el suéter.


-Sara Matos-

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A la persona que amo profundamente.

Yo no puedo criticar a aquellas parejas
que se profesan amor eterno,
cuando yo lo hago todos los días, 
porque también soy aquellas parejas. 

Soy tan frágil como la copa que rompimos 
Soy tan feliz como cuando nos creíamos invencibles 
cuando te pienso, soy el fervor adolescente
un frenesí que termina por encontrar arrullo en tus brazos.

Eres sin duda, la persona que más he amado en mi vida, ¿sabes? cada trozo de mi arte está intervenido por mi experiencia a través de tí y viceversa. Cuando intento poner en palabras el torbellino de emociones y sentimientos que siento por tí, no creo que algo pudiese acercarse si quiera a lo más mínimo que lo que tú inspiras en mí.

Si algún día te pierdes, me pierdo o nos perdemos, búscame en mis letras.


Sara Matos

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No estoy sola, nunca lo he estado.

Al final del día, encontrarte en la cocina, y poder bailar juntos una canción de Fito, me hace saber que en el fondo de mi pena no estoy sola porque tú me acompañas, y eso es algo de lo cual estoy agradecida.

No sé cómo lo veas tú, pero poder encontrarme cada día en tus brazos tras la incertidumbre constante, es un consuelo. Ha sido el recordatorio para que mi corazón siga latiendo.


-Sara Matos-

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Carta a la Sara del futuro

Tenemos 26, y todas las Saras de este presente se preguntan: ¿Cómo superamos esta etapa?, ¿cómo salimos de esta situación?. Realmente el 2021 ha representado para mí, el año en el que más bajo he estado. Fíjate, tenemos 26 y te escribo desde la preocupación de una joven que salió aterrorizada de la ducha, pues sin mucho esfuerzo, un mechón de cabello se soltó, mirar la base de la tina, fue la confirmación de saber que necesito parar, necesito calmarme, necesito buscar otros recursos que me permitan serenarme, y volver a confiar en las certezas que siempre hemos sabido y estado disponibles para sortear.

Sara, quiero llorar, escribo esto y no es necesario tanto adorno para decirte que me siento mal, pero es un sentir que muy en el fondo sé que estarás mirándome con orgullo, porque te he construido un puente para que pudieras atravesar las rocas del río. Es un sentir que me apresa, que sé que debo darle la bienvenida, y por eso mismo, sé que su estancia será breve, sin embargo, esto no me impide sentir todo el remolino de sentimientos conflictivos y caóticos que estoy experimentando ahora.

¿Sabes de qué tengo ganas? De creerme todo lo que he imaginado para tí, si antes era una cuestión más ilustrativa que otra cosa, quisiera plasmar en serio la realidad difusa de la cual quiero salir. Ya nos había imaginado libres, ya había experimentado la sensación de tu pecho por tener un lugar propio, ya había saboreado la alegría de tus logros, ya me había permitido sentir muchas cosas que quisiera creerme que están cerca. Los años pasan, la pandemia, todos nuestros planes se han ido por la borda, siento que este puede ser un gran momento para experimentar la estabilidad anhelada, cuéntame cómo nos ha ido, qué decisiones tomaste, y dónde estamos ahora, quisiera creer que la Psicología también ha sido un lugar seguro para tí y del cual apoyarte.


-Sara Matos-

El duelo II

¿Sabes lo que pasa?
Es que me enamoré
Me ilusioné de la idea del cambio 
De la idea de tener algo propio. 

¿Sabes qué pasa?
Me siento en duelo, 
con esta pequeña pérdida de un sueño
Ya había saboreado tus sensaciones, 
Ya había transitado tus calles, 
ya había celebrado tus logros, 
pero nada de eso llegó a puerto. 

¿Sabes qué pasa?
Que quizás sea negación del proceso, 
pero muy en el fondo, sé que esto no ha terminado
que continúa esta historia, en donde algo mejor
siempre me espera. 

¿Sabes qué pasa?
Estoy muy cansada, 
atender a mis emociones,
atender a mis sensaciones, 
atender a las exigencias, 
solo para no morir, 
me tiene muriendo. 

¿Sabes qué pasa?
Yo solo quiero pertenecer
Solo quiero poderte comprar lo que quieras
Solo quiero brindarte más cobijo que el de mis ganas
Solo quiero estar mejor. 

Sara Matos

Un aborto de proyecto

En esta vida decidí que mis hijos serían mis proyectos, y esta vez, uno de ellos, no ha podido ver la luz. Lo experimento de esta manera, porque es algo que estaba gestando con mi pareja, y aunque sé muy bien que los hijos no están para unir a las parejas, este proyecto si lo estuvo para imaginarnos todo el potencial de cambio, porque representaba para mí, exactamente eso.

Tener la ilusión de este proyecto me hizo apreciar lo que realmente quiero, y no sólo eso, lo que realmente necesito, sumergirme en 2 meses de hartazgo, de caída de cabello, y con una alimentación paupérrima me hizo entender que seguir tocando puertas es algo que tengo que seguir haciendo, y me corresponde ahora, porque el camino se sigue pavimentando. En ese tengo, está el gran quiero del cambio, el gran quiero de reconocer que ciertas expectativas quizás están a la vuelta de la esquina, que todo lo que imaginé para mí y para nosotros, es posible, porque los recursos están, y se puede volver a hacer de forma diferente.

La aventura del ser un inmigrante, es una aventura que tiene un costo muy grande en relación a mis propios recursos, a mis afectos, y con mis aspiraciones, así que espero que en el transcurso de los próximos meses, y en definitiva, el año que viene, sea un año para poder alcanzar la tan deseada estabilidad económica.


Sara Matos

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Mudanza parte XVI

Estaba lista ya desde pequeña para empacar. Mamá se encargó de que mis procesos de mudanzas fuesen seguros, así que me entusiasmaba la idea de dejar un lugar y conocer uno nuevo (excepto, cuando tuve que volver a la casa Nº 4), sabía exactamente qué era lo imprescindible para mí, sabía qué cosas debían ir en mi caja designada, no tenía pereza en hacer maletas, una nueva aventura me aguardaba.

Con esta breve introducción, te comento que esta será mi 16ava casa, y no te digo las cifras de mi compañero de vida. Definitivamente, estamos atravesados por las mudanzas. De todo este proceso, una de las cosas que más ilusión me hizo, fue el hecho de una frase que le atribuí un significado trascendental, y esa frase tiene que ver con la esencia de la ciudad destino: La ciudad donde nadie es forastero, me caló tan profundamente, porque una parte de mí añora pertenecer, una parte de mí está lacerada por la inmigración, una parte de mí sigue en la construcción incesante de hacer de los lugares que descubro, un hogar.

Entonces entendí con esto, que era una oportunidad para seguir, si ya esta ciudad me había otorgado la característica de pertenecer a las Ciencias y las Artes, esta otra ciudad me otorgaría un encuentro seguro, en el que definitivamente, dejaré podré unirme a la Otredad.


-Sara Matos-

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Soy un ser Omnipresente


No hay que ser un gran detective para encontrarme,  
en este momento, estoy en todas partes, y sobre todo, 
''En las Ciencias y en las Artes''. 

He vuelto a recuperar mis espacios, 
por eso hoy vuelve el reinado de mi Oráculo. 
Y no es que me haya dejado de lado, 
Es que estuve ausente de mis dones. 

Sara Matos

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Carta a la Sara del 2021 – 01/04/2020

¿Cómo estás? ¿Cómo te sientes?

La verdad te escribo con un anhelo de que te encuentres bien, sé que quizás habrás lidiado con muchos inconvenientes, así que cuéntame cómo hiciste para seguir siendo así de fabulosa como te construí.

¿Sabes Sara?

Te escribo esto porque dentro de 2 días es tu cumpleaños y por primera vez en mucho tiempo que escribo con ánimos campantes en esta celebración. Me siento feliz, orgullosa, como Sansón, mi fuerza también se halla en la melena. Me siento en sintonía, como a la expectativa de la primavera. Hemos prometido algo para diciembre ¿Lo has cumplido?

No te voy a preguntar mucho más que esto, solamente quería hacerte saber que creo mucho en ti, cuando te miro, observo tu sonrisa y tu dulce capacidad de tornar la desgracia en un recurso para nosotras. Ha llegado nuestro momento, merecías una tregua, merecías conquistar tus espacios.


-Sara Matos-

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Voy a recordarlo

Voy a recordar cuando el combo a €6,99 de una pizza, refresco y postre me hacía ilusión. Recordaré cómo juntaba las moneditas para alargar el dinero a fin de mes. Recordaré todas las veces que me dejé para después, cuando mis ojeras sobrepasaban mis cachetes porque estuvimos toda una semana creando.

Recordaré los huecos en la ropa y los malabares que hacía con ella para no verme como un despojo. Recordaré mi sin sentido de pertenencia y las tristezas acumuladas del inmigrante. Recordaré cada deuda y cada desencuentro.

Recordaré todo esto cuando sea la persona que estoy creando, cuando siga siendo la persona disciplinada que me trajo hasta aquí, te recordaré tanto, porque tu me habrás enseñado todo lo que sé.


-Sara Matos-